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autor:USUARIO [USUARIO]
La lengua: spa
Format: epub


7

-O sea -redondeó la conversación Blaisdale-, que quien fuese el hombre que mató a ese Charlie pudo haber matado también a Kendall. Y usted cree que si no lo hizo es porque tal vez, de alguna manera, siente aprecio por nuestro médico.

-¿Se le ocurre a usted alguna otra cosa? -inquirió Harlan.

-Pues no sé. Pero eso puede implicar a muchísima gente... Digamos todo el pueblo. Dudo que haya alguien en Beeville que quiera algún mal para el viejo Kendall. O sea, que tendría que sospechar de todo el pueblo. Vamos, que por ahí no llegará a ningún lado.

-No.

-¿Qué hizo usted luego?

-Me fui a dormir, envuelto en una manta, en la mesa de billar del "Peppery".

-¡Esta es buena! -soltó una carcajada el viejo alcalde- ¡Pero hombre, habría sido mejor que durmiera en una cama!

-Quería estar cerca de Úrsula, por si alguien intentaba algo más.

-¡Pues en la cama de ella, hombre! ¡Más cerca imposible!

-¿A qué viene esa coña? -masculló Roark.

-¿Cuál coña? ¿Es que no le gustaría a usted pasar una noche con "Peppery"?

-Eso le gustaría a mucha gente -sonrió de mala gana Harlan-, pero no es tan fácil.

- ¡Cómo que no! ¡Pues yo tengo entendido...!

-Habladurías de la mala gente -comenzó a irritarse Roark-... Sí, me estoy convenciendo más y más de que hay mala gente por aquí, y no sólo los tipos que llevan revólver. A esos se les ve el plumero enseguida, y son fáciles de controlar. Resultan más peligrosos los otros, los que bajo una piel de cordero se dedican a hacer mal, ya sea clavando cuchillos o levantando calumnias.

-Caramba -parecía pasmado el alcalde-... ¿Eso quiere decir que usted no cree las historias que cuentan que Úrsula recibe visitas nocturnas?

-Claro que no. Son infamias.

-¿Cómo puede decirlo con tanta seguridad? ¡No me diga que se ha pasado noches y noches vigilando a ver si algún tipajo entraba sigilosamente por la noche en el "Peppery" por la puerta de atrás!

-A mí no me gusta cometer esas bajezas -el cabreo de Roark era ya más que evidente-. Simplemente, conozco bien a las personas, y sé que si Úrsula quiere acostarse con alguien lo hará abiertamente, dando la cara.

-Pues sí que tiene usted buena opinión de ella.

-Procuro darle a cada cual lo suyo. Y otra cosa: ¿por qué estamos hablando de Úrsula? Yo he venido a consultarle otra cosa, ¿no?

-Sí, pero... ¿qué espera de mí? ¿Qué adivine quién es capaz de acribillar a cuchilladas a un sujeto como Charlie pero que no quiere hacerle daño a Kendall? Ya le he dicho que por ahí tendríamos que sospechar de todo el pueblo. ¿Hacemos una partidita?

-Al demonio usted y sus partiditas.

-Muchacho, ¡qué todavía soy el alcalde!

-Eso va a durar cuatro días.

-¿Sí? ¿Y qué pasaría si de pronto decidiera presentarme a la reelección? Seguro que ganaría de nuevo el puesto..., y un alcalde, puede amargarle bastante la vida a un sheriff. Porque no sé si usted lo ha olvidado, jovencito, pero está a mis órdenes.

-¿Se va a presentar? -murmuró Roark.

-Pues a lo mejor lo hago. Dicen que es de sabios variar de opinión.



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